Macarena Remedia, un proyecto siempre en construcción

Macarena Remedia, un proyecto siempre en construcción

Hace ya un año que empezamos a maquinar, a pensar y valorar la posibilidad de desarrollar de alguna forma un proyecto de alfabetización mediática hiperlocalizado. Lo hemos explicado muchas veces, pero todo empezó con la mudanza de nuestro espacio de trabajo, la oficina de ZEMOS98, del centro de la ciudad al barrio de la Macarena. Un infierno de mudanza, todo hay que decirlo, abrió la posibilidad de actuar en el ámbito local de manera directa.

En diciembre se cerró la que esperamos sea la primera etapa del proyecto. Ahora viene la parte fea de justificar, elaborar memorias y demás. Pero en esa vorágine de papelajos burocráticos, te paras a escribir sobre lo que ha supuesto la puesta en marcha del proceso, de Macarena Remedia. Una lo piensa durante todo el tiempo, pero es cuando lo escribes, te piensas y lo piensas cuando te das cuenta de muchos detalles resultantes. En esos momentos de escritura -con prisas-, evaluación  y valoración, han sido los claves para elaborar una guía didáctica de todo el proceso. Unas cuantas páginas en la que recogemos la experiencia, reflexiones, conclusiones, defectos del proyecto y las metodologías empleadas para que cualquier interesada pueda tomar su camino desde ahí y pueda aprovechar lo que nosotras hemos andado.

Este proceso ha supuesto un crecimiento que considero personal por la relación con la investigación que ha tenido. Mi interés (vocacional) siempre ha estado ligado al periodismo -y a otras tantas cosas-, pero nunca ha estado tan estrechamente unido a la educación y la pedagogía. En concreto en los últimos años mi predilección ha sido el periodismo ciudadano y las formas de comunicación participativa que se pueden dar en la ciudadanía para fortalecer su poder y cohesión cultural. Al fin y al cabo, me he centrado en reflexionar acerca de cómo retomar el garante democrático que debe ser el periodismo desde abajo. Esta marcha hacia el empoderamiento ciudadano, el fomento de la participación tan abanderado por la vertiente tecnológica, está fundida con la alfabetización mediática. La alfabetización mediática está en la base de la creación de un cuarto poder ciudadano. Una alfabetización no instrumental, no centrada en una metodología transmisiva, sino cimentada en la educomunicación y el diálogo; en una pedagogía de pares que consolide una colectividad que reproduzca prácticas nacidas al calor de la cultura digital pero que ya no entienden de fronteras.

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Imagina San José Obrero from ZEMOS98 on Vimeo.

Ante este panorama en el que muchas nos vemos inmersas, se crean nuevas formas de exclusión. Los movimientos sociales, germen de estas nuevas prácticas, han fomentado una cultura pedagógica y crítica tecnológica, pero aún no se ha extendido lo suficiente como para que la generalidad  de la sociedad se vea incluida en ella. La opinión pública, la agenda mediática, cada vez se nutre más de los medios sociales. Pero es una realidad en la que no todos pueden participar.

A este respecto, extraigo una parte de una de mis aportaciones a la guía didáctica Primeros pasos para una alfabetización mediática en la Macarena (se puede descargar aquí):

Los medios de comunicación y las tecnologías de la información forman parte, más que nunca, de un ecosistema comunicacional en el que cada vez intervienen más actores, más personas que vuelven a erigirse como ciudadanos y que conforman un entramado complejo en el ámbito de la comunicación. Los medios son una parte más de este sistema, uno en el que los ciudadanos cobran cada vez más importancia gracias al cuestionamiento de sus discursos y a la generación de contenidos mediante las herramientas digitales.

El posicionamiento crítico, la re-lectura de mensajes y la participación y empoderamiento de los ciudadanos va de la mano de la alfabetización mediática y de la educomunicación. A pesar de los esfuerzos gubernamentales por atender a los cambios tecnológicos y de llevar las TIC a las aulas, no se está llevando a cabo una verdadera labor de educación mediática. Desde que la carrera tecnológica llegó a los centros de educación obligatoria, han sido muchos los empeños en actualizar las aulas con las herramientas digitales. Sin embargo, no se ha llegado a invertir en un cambio de metodologías para aprovechar las opciones que ofrecen, y se usan siguiendo con los modelos transmisivos e instrumentales y no propiciando el diálogo, la colaboración y el conocimiento colectivo. La educomunicación ha sido ignorada por la legislación educativa o bien disfraza de modernización tecnológica. Es por ello por lo que no hay que olvidar ningún sector de la población en esta labor, aunque es evidente que se hace más apremiante en ciertos colectivos.

Con Macarena Remedia hemos tratado de «estimular la discusión, el diálogo, la reflexión y la participación» (Kaplún) en el contexto del análisis y tratamiento de los mensajes mediáticos y en relación con las nuevas tecnologías. La educomunicación trasciende al manejo de las herramientas ya que lleva implícito el compromiso por una educación y una comunicación que tengan como fin último la mejora social.

En palabras de Sara Osuna: «Internet es un medio masivo con una estructura facilitadora para que la colectividad pueda abrir espacios de participación ciudadana. Sus rasgos definitorios son la ‘no linealidad’; ‘aquí y ahora’; la tendencia a la heterogeneidad, la fragmentación y la exaltación de las diferencias; la conformación de una estructura social en redes y comunidades virtuales, es decir, romper la estructura lineal, piramidal y jerárquica; el reconocimiento del concepto de solidaridad social; y la posibilidad de interactividad. […] Para Silva, ‘el hipertexto libera al usuario de la lógica de la distribución, propia del sistema de los medios de comunicación de masas. Democratiza la relación del individuo con la información, permite superar la condición de espectador pasivo a favor de la de sujeto participativo, operativo, conectado y creativo’».

«La ciudadanía debe aprender actualmente a moverse en un entorno rico en información, a ser capaz de analizar y tomar decisiones y a dominar nuevos ámbitos del conocimiento en una sociedad cada vez más caracterizada por las múltiples pantallas, donde convergen medios y lenguajes y donde conviven antiguas y nuevas tecnologías».

Es por ello por lo que no cabe duda de que la educación mediática sirve para atajar las desventajas sociales de colectivos vulnerables a la exclusión tecnológica. Además resulta básico que se asuma una idea del cosmopolitismo alejada de los estereotipos que reproducen los medios de comunicación y que tenga en cuenta la reciprocidad en las relaciones sociales, no solo atendiendo al encuentro autóctono-migrante sino también al seno colectivo de origen extranjero. En el caso de las mujeres, la brecha digital debe tenerse especialmente en cuenta a la hora de plantear estrategias para paliar este hándicap y propiciarse así un acceso y uso igualitario de ambos sexos.


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